Los gerentes de TI y el valor de la toma de decisiones

Cuando era nuevo en la TI, recuerdo que la gente usaba la frase “A nadie lo despidieron nunca por comprar IBM”. En aquel momento era joven y no pensé demasiado en lo que esta frase implica. Hace poco volví a oír esta frase – salvo que esta vez era “A nadie lo despiden nunca por comprar Cisco” y, poco después, la escuché aplicada a la virtualización y a VMWare. Esta vez me detuve a pensar en qué exactamente se me estaba diciendo.
A primera vista, la afirmación no es más que una observación, pero la intención va mucho más allá. La afirmación se usa como justificación de una decisión que ya se ha tomado e implica que la decisión no se tomó porque el producto o el proveedor en cuestión fuera la mejor opción, sino porque era la opción que se creía que conllevaba el menor riesgo para quien toma la decisión. No el menor riesgo ni el mayor valor para la organización – el menor riesgo para quien toma la decisión.
Esto implica una de dos posibilidades. La primera es que quien toma la decisión en cuestión, presumiblemente un gerente de TI, sienta que la diligencia debida y el análisis cuidadoso no son reconocidos ni recompensados por la organización. Que el marketing dirigido por un proveedor de TI a la dirección no técnica haya convencido a la dirección de que esos productos y servicios son superiores, sin considerar la funcionalidad, el coste, la fiabilidad o el servicio.
La segunda posibilidad es que quien toma la decisión de TI crea que puede salirse con la suya sin realizar el análisis de coste, riesgo y funcionalidad que se consideraría apropiado para decidir entre opciones que compiten entre sí, y crea que, al elegir una opción popular y bien conocida en el mercado, quedará protegido frente a un escrutinio serio de sus procesos y se limitará a entregar lo que suena como una solución plausible con el mínimo esfuerzo por su parte.
Como gerentes de TI, una de las funciones más cruciales que desempeñamos consiste en identificar, evaluar y recomendar productos y soluciones a nuestras organizaciones. El hecho de que frases como estas se usen con tanta frecuencia sugiere que un gran porcentaje de gerentes y asesores de TI están decidiendo renunciar al difícil y laborioso proceso de investigar productos y soluciones, y están apostando por tomar una decisión fácil que probablemente le parezca razonable a la dirección, independientemente de si es o no una solución viable, y mucho menos la mejor para la organización. La suposición es que se elegirá un producto muy caro cuando potencialmente una opción menos costosa o menos conocida podría haber funcionado igual de bien o mejor y, en algunos casos extremos, puede recomendarse mediante este método un producto que ni siquiera cubre en absoluto las necesidades de la organización.
La TI vive y muere por el valor en la toma de decisiones que aporta a la organización. Nos cuesta admitirlo, pero encontrar gente que pueda arreglar equipos de escritorio no es tan difícil y el valor económico de alguien capaz de arreglar cualquier problema en el escritorio, frente a simplemente reconstruir uno, es pequeño. Si eliminamos el análisis de calidad para la toma de decisiones del conjunto de habilidades del gerente de TI, ¿qué valor aporta a la empresa?


